Autores

Mauricio Capaccio

Capaccio, Mauricio 

Fue un verdadero trovador mercedino, de una personalidad atrapante, llena de brillo, es que traía luz desde niño junto a sus canciones. Nos dio alegría en la adolescencia con su genio hecho de carcajadas.

Soñamos y cantamos por un mundo libre, un mundo mejor, más justo.

Teníamos la libertad en nuestra sangre, como para esparcirla en cada zamba, chacarera o tonada que el creaba.

Una mañana nos dejó su bondad, su sonrisa, sus poemas y canciones, para que la historia de nuestro pueblo sepa que "Mauri" nos amó profundamente.

En cada reunión está presente, con su traviesa nostalgia que nos acerca, como para seguir alegrando en el recuerdo.

Manuel Castilla

Castilla, Manuel

Manuel J. Castilla nació en Cerillos (provincia de Salta, Argentina), el 14 de Agosto de 1918. Poeta, andariego, periodista, la nómina de sus libros de poemas constituye ya un valioso testimonio lírico -regional, que recoge vivencias muy adheridas a su medio, pero trasciende también magnífica y libremente, en un sentido cósmico, de contenido universal. Su obra literaria completa 13 libros de poemas.
Castilla es el colaborador literario con muchas melodías de Eduardo Falú, el "Cuchi" Leguizamón, Fernando Portal, Cayetano Saluzzi y otros: La volvedora, Pastor de nubes, La alejada y muchas más muy populares, muestran que la canción de proyección folklórica incorpora a uno de los poetas mayores de la Argentina, acreedor del "Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores" y el "Primer Premio Nacional de Literatura".
Gran andariego, Castilla es atraído por las tierras del Altiplano, se aventura en los profundos socavones mineros, padece y compadece con las gentes humildes y, en muchas oportunidades, las convoca en su canto, con su oficio, con nombre y apellido.
Los lugares visitados por Castilla, entrañablemente adentrados en su memoria, afloran en la tierra de Anta (que lleva el nombre del Tapir americano); o en Tastil, región de antiquísimas presencias de los pueblos originarios o en Copajira donde narra la cruel explotación del minero boliviano.

Marcelo Cohen

Cohen, Marcelo 

Marcelo Cohen nació en Buenos Aires en 1951.
Entre 1975 y 1996 vivió en Barcelona, España, sin perder el acento porteño.
Fue redactor-jefe de la revista cultural El viejo topo.
Ha publicado reseñas y artículos en el diario El País, de Madrid, y en la revista Quimera y el diario La Vanguardia, de Barcelona.
Actualmente publica ensayos y reseñas en Clarín, de Buenos Aires y en la revista mensual Página 30.
Ha traducido más de 40 libros de ensayo y literatura, del inglés, el francés, el italiano, el portugués y el catalán. Entre otros, el Fausto de Christopher Marlowe; El alquimista de Ben Jonson; Lady Susan de Jane Austen; los Cuadernos de notas de Henry James; Sobre poesía y poetas de T.S. Eliot; Ventanas Altas de Philip Larkin; Poesías escogidas de A.R. Ammons; Adagia de Wallace Stevens; El precio era alto, dos volúmenes de cuentos de Scott Fitzgerald; Exhibición de atrocidades de J.G. Ballard; La máquina blanda y El billete que explotó de William Burroughs; Escritos sobre Joyce, de Italo Svevo; Quincas Borba de Machado de Assís; Felicidad clandestina, de Clarice Lispector.
Compañero de colegio de Javier Zentner y Carlos Groisman, han hecho muchas cosas juntos sin ponerse jamás de acuerdo en casi nada, excepto hinchar por River.

Jaime Dávalos

Dávalos, Jaime


Jaime Dávalos nació en San Lorenzo, pequeño paraíso serrano, a unos quince kilómetros de la capital de la provincia argentina de Salta, el 29 de Enero de 1921. Creció en la embriaguez de una naturaleza vivida entre cerros multicolores, y resultó un ser lleno de dichos y coplas, pleno de sabiduría de la tierra, vital y báquico: una personalidad singular en la canción argentina de proyección folklórica. Fue, verdaderamente, un adelantado, un precursor. Sus audacias, tienen cierto tinte nerudiano, pero están hondamente enraizadas en el solar salteño; a todos asombraron sus metáforas novedosas, y su tono, mezcla de lo más exigente y elaborado con lo coloquial y lugareño. Canta, por ejemplo, en El Paraná en una zamba, como si describiera una pintura de Dalí: “Brazo de la luna que bajo el sol/el cielo y el agua rejuntará...”
Jaime Dávalos agota, casi, los saberes y haceres del canto popular: es poeta, cantor, compositor, toca la guitarra, la caja, el charango y la armónica.
En Cachi, donde también vivió un tiempo, sentado junto a la gente de pueblo, hacía oír su armónica a toda la “coyadita” o junta de coyas; nunca le faltaba en el bolsillo.
En un tiempo se le dio por ser minero, según contó en el programa semanal de televisión que tenía en Canal 7 de Buenos Aires El patio de Jaime Davalos, a fines de la década del 60. Allí lo conocimos personalmente, invitados a cantar. Aún no habíamos incorporado sus temas a nuestro repertorio.
Una vida tan rica brinda, por supuesto, generosa materia para la canción. Esa experiencia nutre sus versos, ajustados a diferentes melodías (Canción del Jangadero, Zamba de La Candelaria, Vidala del nombrador, Tonada del viejo amor, Por la Huella del canto, Alborada del viento, Trago de sombra, Las Golondrinas, entre otras) o en sus libros: Rastro seco, Toro viene el río, El nombrador y Coplas y canciones.
Persiste en nuestra memoria su figura angustiosa expuesta en el escenario del Luna Park, cuando desde el movimiento DECUNA (Defensa de la Cultura Nativa) lo invitamos a participar en el Festival inaugural de protesta ante las prohibiciones y las amenazas a la cultura por parte de la dictadura militar.
Esa noche se quebró en un llanto interminable cuando recitaba su Canto a Sudamérica , por lo que sucedía en el país y porque algunos folkloristas, compañeros de toda la vida, habían invitado a varios militares genocidas, como Viola, Bussi y otros, ubicados en las primeras filas. A pesar de padecer una larga enfermedad, él quiso plasmar en cuerpo y alma su certera convicción frente al miedo y la traición de sus pares: “El hambre, la violencia, la injusticia, la voluntad del pueblo traicionada, no harán más que aumentar su rebeldía, no harán más que apurar en sus entrañas una revolución que viene a unirnos en una sola espiga esperanzada, porque América –tierra del futuro- igual que la mujer vence de echada”.

Simón Díaz

Díaz, Simón

Es el más célebre músico, compositor e intérprete del género popular venezolano y su obra es considerada como uno de los legados más importantes tanto para la música popular venezolana como para el repertorio musical del resto del continente. Conocido mayormente por el rescate de la Tonada Llanera, Simón Díaz, convencido de que la tonada del llano venezolano es un aire musical de características únicas, se dedicó enteramente a difundirla, estudiarla y componerla hasta constituirla en un auténtico género musical en el que han conseguido expresarse grandes artistas como Mercedes Sosa (Argentina), Caetano Veloso, Ivan Lins y Joyce (Brasil), Joan Manuel Serrat (España), Danny Rivera, Ednita Nazario, Cheo Feliciano y Gilberto Santa Rosa (Puerto Rico), Franco De Vita (Venezuela), entre otros. Así mismo, destacados directores y compositores de la música académica han llevado las tonadas de Simón Díaz al lenguaje de la orquesta sinfónica y arreglos corales, sellando de esta manera el carácter universal de este género musical.

Pero los músicos no han sido los únicos atraídos por las tonadas de Simón Díaz, también lo han sido artistas de otras disciplinas como es el caso de la reconocida coreógrafa alemana Pina Bausch, quien incluyó algunas de estas tonadas de Simón Díaz para musicalizar su obra "Nur Du". Por otra parte, el reconocido director de cine Pedro Almodóvar también incluyó en la banda sonora de su película "La Flor de mi Secreto", una tonada de Simón Díaz que lleva por nombre "Tonada de Luna Llena", en versión de Caetano Veloso. Su pasión por el canto y la actuación lo lleva al teatro, el cine y la televisión, proyectándose en los años 60 como uno de las más grandes humoristas de Venezuela y símbolo de las más genuinas expresiones del folklore y la cultura popular.

Del trabajo realizado en su país: Hasta el momento ha sido actor principal de 3 obras de teatro y 5 largometrajes, ha producido y conducido 12 diferentes programas de TV de altísima sintonía, todos diseñados para promover la música venezolana, y uno de ellos, lo dedicó a la enseñanza de la cultura popular sólo para niños, éste programa estuvo 10 años en el aire, y de esta experiencia Simón Díaz pasó a llamarse "Tío Simón", nombre con el que se le conoce cariñosamente. Mantuvo la conducción de un programa diario para la radio por espacio de 25 años, también dedicado al folklore y la música venezolana; en su record discográfico cuenta con más de 70 producciones musicales. Son innumerables las actuaciones artísticas que ha realizado a lo largo de su carrera, y en la que ha compartido el escenario con artistas como Mario Moreno "Cantinflas", Plácido Domingo, Lucho Gatica, Marco Antonio Muñíz, Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, entre otros. De esta fructífera carrera, celebró en el año 1998, "Los 50 años de Vida Artística".

Ha recibido los premios más importantes que otorga su país en materia musical. Fue distinguido con la más alta condecoración que otorga el estado venezolano, como lo es la "Orden del Libertador en su Orden de Gran Cordón", constituyéndose en el único artista nacional al que se le haya impuesto dicha distinción. Ha representado a su país en Francia, Inglaterra, España, Polonia, Hungría , Irak, Estados Unidos, México, Panamá, Puerto Rico, Ecuador, Chile, Brasil, Cuba y Colombia.

Conocido internacionalmente por ser el autor de "Caballo Viejo" (también llamada Bamboleo), las composiciones de Simón Díaz, al margen de la tonada, han sido interpretadas por artistas como Plácido Domingo, Ray Conniff, Julio Iglesias, Celia Cruz, Rubén Blades, Gilberto Santarrosa, Gipsy Kings, Tania Libertad, María Dolores Pradera, Armando Manzanero, Barbarito Diez, Ry Cooder, Martirio y Oscar de León.

De este modo, Simón Díaz, además de ser el personaje icono de la venezolanidad, es también uno de los compositores populares más valiosos y universales de América Latina, convirtiéndose así en una referencia obligada y pieza indiscutible de la historia de la música popular, tanto en Venezuela como en el resto del mundo.

La prestigiosa cadena de televisión A&E Mundo ha producido un documental en su espacio "Biography" dedicado a la vida de Simón Díaz que se estrenó en el mes de septiembre de 2004.

Ariel Gravano

Gravano, Ariel 

Ariel Gravano es integrante del Quinteto Tiempo desde 1970. Se desempeña como barítono alto e instrumentista de cuerdas y percusión. Es autor y compositor y ha desarrollado tareas de investigación sobre cultura popular. Su libro El silencio y la porfía, que analiza el proceso histórico de la canción popular argentina, se publicó en México y Argentina en la década del 80 y aún sigue siendo citado en medios masivos y académicos. Alejándose en la evocación de su carrera actual como Doctor en Ciencias Antropológicas y docente universitario, suele recordar con calidez y no poco orgullo sus inicios como “profesor de bombo” en Martín Fierro, una de las tantas peñas de su natal Avellaneda (Provincia de Buenos Aires). Pero sin duda lo que lo nutrió del canto popular desde sus gateos por las casas de tres patios de sus abuelos, fue escuchar a sus tíos cantando “de entre casa” las canciones de los Ábalos, a sus abuelos con las radios “pegadas” a los estilos pampeanos o a la música clásica, ver a sus tías bailando las danzas tradicionales, a su madre dibujando y a su “viejo” todo el día con Gardel en la boca.

Ariel Gravano

Víctor Jara

Jara, Víctor

En 1970 viaja a Chile Alfredo Sáenz, por entonces integrante del quinteto. Entre sus pertenencias lleva nuestro primer disco simple, que contiene el vals “Te recuerdo Amanda”, grabado unos meses antes en Buenos Aires para el sello Musicamundo. Se entrevista con Víctor Jara y juntos escuchan esta versión de su obra que él dedicara a sus padres Amanda Martínez y Manuel Jara. Le gusta, se queda con el material y nos manada con Alfredo un fraternal saludo.
Tres años después participamos del 1er Festival Internacional de la Canción que organiza la Unidad Popular Chilena en el Estadio Chile, en Santiago. Queríamos encontrarnos con Víctor pero estaba de gira por Europa.
Tres meses mas tarde, en los mismos vestuarios que habíamos utilizado durante el Festival, Víctor, cubierto de sangre, fue tirado en el suelo lleno de orina y excrementos. Luego de destrozarle las manos a golpes de culata y balearle las piernas, los militares lo dejaron desangrar hasta morir.
La mañana del domingo 16 de septiembre los habitantes de una población cercana encontraron seis cadáveres yaciendo en ordenada fila al borde del camino. Todos tenían heridas espantosas y habían sido baleados con metralleta. Uno de ellos era del cantante popular chileno Víctor Jara.

Gurí Jáuregui

Jáuregui, Alejandro 

Nací el 22 de Enero de 1946 en la Capital Federal, Argentina. Trataré de enumerar sólo algunas casualidades que dieron un perfil a mi vida: Gurí, porteño, acuariano, platense, futbolista, cantor.

A los pocos días de mi nacimiento, el primer amigo de mis padres que me ve en la cuna es un uruguayo que dice: —¡qué lindo el gurisito!
Me quedó Gurí para toda la vida, si hubiera sido un venezolano me hubiesen llamado "carajillo" Jáuregui.

Mi Padre Don Helen Armando Jáuregui (10/02/11) andaba por varias ciudades de la Pcia de Bs. As, vendiendo libros y organizando un movimiento social que devolviera la dignidad a los argentinos, mansillada por constantes golpes de estado. Mientras tanto, Doña Evelinda Argentina Vila Platero, mi madre, (31/01/12) me tenía en el Hospital Rivadavia, a una cuadra de la casa de mis tías-abuelas, en Las Heras 2990. Tías que ponían velas a los santos conocidos y por conocer para que todo siguiera igual, pero recuperando sus tierras: una estancia considerable en Dudignac, Partido de 9 de Julio, a 300 kms de Bs As. lugar en que los indios coliqueos bautizaron "Platero" a los Alvarez, llegados a la zona en 1856 -de allí el apellido, por trabajar la plata. Fueron perdiendo sus tierras y se mudaron a La Capital. Gente noble y de trabajo.

Acuariano.
Hijo de acuarianos. Plena era de acuario. Estoy seguro, como buenos acuarianos, que me anotaron tarde.

Mi niñez y adolescencia transcurrió - como he contado - cerca de Barrio Norte y luego, en el gran Buenos Aires: Remedios De Escalada, Quilmes, Villa Elisa... Y, como mochilero, recorriendo gran parte del país.

Cuando me casé, "volví" a La Plata, a la ciudad, de donde eran los Jáuregui, allí nacieron mis dos hijos: Germán Ariel y Bárbara que engrosaron una familia enorme y unida. Todos vascos honrados, con multitud de títulos académicos y un lugar especial en el codo de la cancha de Estudiantes, en 55 y 115.

Después de varios años, me encontré para siempre con el amor de Gloria Lopresti, volví a La Capital y viví, no podía ser de otra manera, en Av. La Plata. A pesar de esto, los Jáuregui jamás tuvimos que ver con la plata.

Argentina viene de Argentun que quiere decir Plata en latín. Los habitantes de este suelo somos argentinos por que los españoles determinaron que este era el camino a La Plata, el metal precioso que estaba en el Alto Perú y la cuenca del Rio deLa plata era el camino hacia ella, pero los argentinos jamás tuvimos plata. Solo nos quedó el nombre.


Debía ser político. Estaba escrito.
Estaba escrito en el Diario de mi Padre; alguna vez pensé ser maestro, por mi Abuelo, Juan Francisco Jáuregui, con 66 años en la docencia, cuyo padre, mi bisabuelo un vasco alambrador que se afincó por la zona de Marcos Paz, en la línea de las primeras ciudades en 1852. Por mi primo Uriel, soñé con ser Arquitecto, por ello estudié 12 años en La Escuela Superior de Bellas Artes.

Desde siempre jugué al fútbol, en los barrios, en la escuela, en el secundario y llegué hasta la séptima división en el Club Estudiantes. Fui compañero de "Cuza" Orife y el fallecido Eduardo Cremasco. Años más tarde hice la "colimba" con el Flaco Poletti.
Una perlita imborrable de la redonda ocurrió en marzo de 1963, recién cumplidos mis 18. Organicé en la Ciudad de Ensenada un Torneo de Fútbol en solidaridad con los obreros despedidos de los Astilleros. Participaron más de 150 equipos de 11 jugadores cada uno. Era por eliminación, y duraba dos días. Lo recaudado por inscripción iba para los despedidos. Entre los que jugaban y los que miraban hicimos un ruido bárbaro. A la tardecita nos cayó la Policía y se llevaron a los tres tipos que estaban con las planillas, como prueba de agitación política. Me comí tres meses preso en la Comisaría de Ensenada. Perdí el año en el secundario.

A partir de ese traspié cambiaron mis posibilidades en relación al estudio. Fui vendedor de seguros, de libros y mercaderías de almacén, pero mi verdadera vocación seguía siendo el canto, porque me acompañaba siempre.
Muchas veces pensé que la profesión de cantor fue inventada en este país entre bohemios y marginales y que ha tenido un desarrollo enorme en relación a su ubicación como fenómeno cultural en nuestra sociedad. Yo -no podía ser de otra manera- "toco de oído".
Alguna vez, en casa, me subían a un banquito a cantar el tango Esta noche me emborracho y con mi vocecita ronca y mis 5 años arranqué mis primeros aplausos. Aprendí los tres tonos de la guitarra con que llegué a cantar las 40 zambas que "sonaron" en el secundario, las peñas, las guitarreadas y el servicio militar; pero las veladas más sentidas se daban con los amigos, después del asado y el vino, en la casa de mis padres.
Cantábamos mil veces, todos juntos, La López Pereira, Zamba de mi esperanza, Guitarra de medianoche... allí sentí, por primera vez -luego lo comprobaría en el Festival de Cosquín- cuánta fuerza tenía todo aquello.

En la Escuela Superior de Bellas Artes, de la Ciudad de La Plata, cursé varios años y después seguía yendo porque habíamos ayudado a fundar el Coro en el que cantaban todos mis amigos.
Con 10 de ellos formamos Los Quiaqueños un conjunto vocal que cantaba todo al unísono. A veces éramos 6 ó 4 ó los 10 y actuábamos en todas las fiestas de Bellas Artes, en donde compartíamos escenario con Favero, Pinchesky, Pipo Pescador y otros , y recorríamos los demás colegios de La Plata. Como cantábamos todos temas conocidos la rompíamos siempre. Teníamos barra y admiradoras.
Todo fue levemente normal hasta el día que decidimos participar en el certamen Guitarreada Crush. Allí concursaban solistas y grupos folklóricos y los ganadores irían luego a televisión al programa que conducía Antonio Carrizo.
El evento se realizó en el club Estudiantes de La Plata y estaba repleto. La hinchada numerosa estaba con nosotros y alguien de Bellas Artes había hablado con Carrizo para que nos presentara a nosotros primero. Se eliminaban de a dos concursantes...
Nos ganó por ovación en primera vuelta un trío de mujeres de la ciudad de Berisso.
¿Qué había ocurrido ?
Unos meses antes habíamos entablado relación con Grillo Frontini, un tremendo "galán", mayor que nosotros, que estudiaba cine en Bellas Artes, tocaba el piano, guitarra y todas las "minas" que conociera -años mas tarde apareció en la guerrilla en Orán y por eso se comió una parva de años en la cárcel. Grillo era un distinto, y nos había enseñado a cantar a voces, es decir que cada uno -dentro de su registro- cantara una línea musical diferente para componer una armonía.
Entonces montamos Recuerdos del Valle a 4 voces y nos creíamos Gardel y Le Pera juntos.
Esta fue la canción que elegimos para concursar. No vinieron todos los que tenían que cantar y para colmo nos pusimos nerviosos y nos olvidamos las voces. ¡Cómo no íbamos a perder!
A partir de allí, con el "quiaqueño" Eduardo Molina, a quien conocía desde los 12 años, decidimos tomar una decisión drástica: elegir 4 ó 5 integrantes entre los más de 10 que éramos por entonces, pues se habían sumado también los Hnos Masi. Para ello, invitaríamos a un ensayo a un músico prestigioso y querido por todos en la ciudad de La Plata: Jorge Cumbo.

Una semana después me cruzo de casualidad en la Plaza de 1 y 38, con el. No lo conocía. Le pido disculpas por haberlo parado y le comento nuestra preocupación. Me escucha y no deja de mirarme, como si él me conociera a mí. Le doy el número de teléfono y acordamos que llamará en unos días. Antes de irse, finalmente, se saca la duda:
―¿Vos vas al codo de 55 y 115, a la cancha de Estudiantes, con una bandera y gritás como un marrano?
―Sí.
―¡Idolo !

Al encuentro de ese maestro y ese ídolo siguió la semana siguiente la selección de voces para el grupo que mas tarde nombraríamos Quinteto Vocal Tiempo: Sarita Masi, Miguel Coloma, Guillermo Masi, Eduardo Molina y Alejandro Jáuregui. Ocurrió en la casa de Mauro Masi en 1966.
Los primeros cinco arreglos vocales que integraron nuestro repertorio pertenecen a Jorge Cumbo: El Tío Pedro, del Chango Rodriguez, Tonada a Manuel Rodríguez, de Pablo Neruda, Rumor de Mar, de Tiano Araoz, Dale tu mano al Indio, de Daniel Viglietti y La Desafinada, del propio Jorge.
Con los años, el grupo tuvo otros integrantes, arregladores, representantes, casas, proyectos, etc. Una cosa habíamos aprendido en aquel momento: comenzábamos a tomar en serio esta nueva profesión.

El quinteto me acercó a la gente, me achicó el mundo, me agrandó el corazón.
En mi vida, todo lo demás ha girado en torno a este proyecto artístico.

Alejandro Jáuregui

Eduardo Molina

Molina, Eduardo

Nací en un pueblo del interior, a casi 300 Km de Buenos Aires: Los Toldos, un pequeño pueblo como hay tantos desparramados por toda la geografía de éste país y seguramente por todos los mapas del mundo, pero, para mí, único e insustituible.
Tal vez porque fue allí donde recalaron, hace ya muchos, muchos años, mis bisabuelos vascos a levantar un almacén ("La azotea") para comerciar con la tribu del Cacique Coliqueo, los únicos habitantes de aquellas lejanías por aquel entonces.
O porque mi otro abuelo se mudó al incipiente pueblo años después acompañando a su hermana Manuela, la primera maestra de esos parajes, y fundó tiempo después el primer periódico del lugar.
Los Toldos llenó mi infancia de maravillas: los caballos, las tardes en la pileta del Club, el malambo en las fiestas escolares, los bailes con orquesta en "El Prado Español", los corsos, la radio y todos alrededor de ella escuchando el "Glostora Tango Club", los amores imposibles, la vuelta'l perro, la llegada del Circo, las fiestas de fin de año con mis primos y tíos en el campo, el paseo a la Estación para ver quién llegaba, mi vieja bailando el Pericón Nacional vestida de paisana.¡Tantos recuerdos!
Y las interminables noches de serenata con bailes en la calle y las largas mesas esperando a los cantores.
Luego vino la ciudad de La Plata y allí los amigos entrañables que aún vienen conmigo, y las asambleas de estudiantes, alguna novia, y los viajes "a dedo", el barrio, descubrir la música contándome el paisaje "con el hombre adentro", Tejada Gómez y el Nuevo Cancionero, mi primer empleo, Atahualpa Yupanqui, ¡libertad a Siqueiros!, las Cataratas del Iguazú y la Quebrada de Humahuaca, la Escuela de Bellas Artes, y Cosquín viéndome llegar todos los años para emborracharme de música y guitarras, y mis hijos, y el Quinteto Tiempo dando sus primeros pasos.

Y ya todo se viene de golpe (lo recuerdo casi como si fuera un sueño, o una película), porque vienen los escenarios y la gente, Los Chalchaleros, Mercedes Sosa, Cosquín desde adentro, y los milicos, Zitarrosa escribiendo Adagio en mi país, y los viajes: Chile, Finlandia, Alemania, El Salvador y la cara más brutal de la miseria. Y la gente (siempre la gente), Guatemala, Costa Rica, Colombia, América y mi asombro. El río está llamando, Te recuerdo Amanda, y también la oscuridad, el miedo, y nuestros muertos, las Madres de Plaza de Mayo, la canción clandestina, la censura, los milicos.
Lo demás es reciente. La vuelta a las calles y la rueda que sigue girando.
Un lugar en el primer mundo (eso decían). Larga batalla contra la impunidad. Laura y Lucía (mis hijas). Y el Quinteto "firme como rulo de estatua".
Y las mismas ganas siempre.
Y siempre la gente.

Desde aquel chico que escuchaba el Glostora Tango Club en un pequeño pueblo como hay tantos hasta este hombre de hoy, solo hay la distancia que da el tiempo (y alguno que otro golpe) porque siguen vivos en mi el asombro, los deseos de andar, el amor al campo, el barrio, mis muertos, la alegría de cantar.

Y las mismas ganas de siempre.

Eduardo Molina

Héctor Negro

Negro, Héctor 

Héctor Negro (Ismael Héctor Varela)

Por José Gobello

Es uno de los más importantes poetas de su generación y de los pocos en cuyas obras el ingrediente ideológico no adultera a la poesía.

Negro fundó, en 1955, el "Grupo de Poesía El Pan Duro"; ha publicado los poemarios "Bandoneón de papel" (1957), "Luz de todos" (1965) y "Para cantarle a mi gente" (1971) y colabora asiduamente en periódicos y revistas literarias.

La obra tanguística de Negro comprende gran número de títulos, entre ellos "Esta ciudad" (música de Osvaldo Avena), que obtuvo, en 1967, el primer premio del concurso de música ciudadana abierto por la empresa Odol. "Un lobo más", corresponde a la pieza escénica "Tres días con gerente", de Julio César Silvain, presentada por el Teatro Impulso en 1966 (fue cantado allí por Benigno Matos, actor de ese elenco teatral). A la misma pieza pertenecen otros dos tangos de Negro y Avena: "Responso para un hombre gris" y "Un mundo nuevo".

«Negro le da chanta, a veces, a mis argumentos sobre la incompatibilidad del tango y la poesía y sobre la simbiosis letra-música. Pienso que cuando se puede escribir la letra de la Milonga para el domingo, o ensayar el mesurado surrealismo de Trasnochero, o formular la profesión de fe de Es cuestión de creer o lanzar la plataforma electoral -la única que vale, la que le proponernos a nuestra propia vida- de Quiero elegir mi vida, hay derecho a emancipar esas cosas de la tutela del pentagrama y mandarlas a defenderse solas por allí, porque no volverán a pasar por la puerta que se abre con la yuga de sol sin su propia cosecha de laureles». (palabras de José Gobello al presentar Para cantarle a mi gente, en noviembre de 1971)

Con el tiempo, el poeta ha enriquecido su sensibilidad y afinado su expresión. Junto a Horacio Ferrer y Eladia Blázquez compone la plana mayor de la cancionística porteña en los umbrales del nuevo siglo.

Otras letras destacables letras de su autoría son:
Viejo Tortoni, fue estrenada por Osvaldo Arana en la bodega del Café Tortoni en diciembre de 1979. Tiene varios registros fonográficos, entre ellos el de Susana Rinaldi, el de Eladia Blázquez y el de Rubén Juárez;
Bien de abajo es anterior, de 1967. Ese año lo estrenó y grabó la orquesta de Osvaldo Pugliese con su cantor Abel Córdoba;
Esta ciudad, es del mismo año, cuando, cantado por Reynaldo Martín obtuvo el Primer Premio de Música Ciudadana en el Festival Odol de la Canción. Ostenta varios registros fonográficos, entre ellos el de Osvaldo Pugliese con el cantor Jorge Maciel y el muy grato de Walter Yonsky.
Finalmente, el difundidísimo Tiempo de tranvías que data de 1979 y entre otras grabaciones se benefició con la de Rubén Juárez y la de Osvaldo Pugliese, nuevamente con Abel Córdoba.
Los versos que Héctor Negro ha escrito y continúa escribiendo para el tango, por mucho que el autor adopte una modesta actitud de letrista, muestran siempre la fina hilaza del poeta.

Publicado en "Tangos, letras y letristas", tomos 1 y 5, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires 1994.

Pablo Neruda

Neruda, Pablo 

El 12 de julio de 1904 nació Pablo Neruda, seudónimo, luego nombre legal, de Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, poeta chileno, uno de los más importantes del siglo XX. Hijo de un ferroviario, y huérfano de madre cuando sólo había vivido un mes, escribirá poesía desde muy joven (el seudónimo comenzó a usarlo cuando apenas tenía dieciséis años).
Su primer libro fue Crepusculario,de 1923. Al año siguiente, su Veinte poemas de amor y una canción desesperada se convirtió en un éxito de ventas (ha superado el millón de ejemplares), y lo situó como uno de los poetas más destacados de Latinoamérica.
Entre las numerosas obras que le siguieron se destacan Residencia en la tierra (1933), que contiene poemas impregnados de trágica desesperación ante la visión de la existencia del hombre en un mundo que se destruye, y Canto general (1950), un poema épico-social en el que retrata a Latinoamérica desde sus orígenes precolombinos.
Como obra póstuma se publicaron, en el mismo año de su fallecimiento, sus memorias, con el nombre de Confieso que he vivido. Poeta enormemente imaginativo, su influencia sobre los poetas de habla hispana ha sido incalculable y su reputación internacional supera los límites de la lengua. Su poesía anda por el mundo hecha canción, también los músicos de este planeta lo cantaron.

En 1976 tuvimos oportunidad de cantar su Soneto 93 en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, ante la presencia en primera fila de su Matilde,a quien lo dedicó

Violeta Parra

Parra, Violeta

Nació en San Carlos, en la Región de Chillán, al sur de Chile. Su padre era profesor de música, su madre una campesina guitarrera y cantora. Fueron nueve hermanos que vivieron su infancia en el campo.
Violeta se inició a los nueve años en la guitarra y el canto, y a los doce compuso sus primeras canciones. Mientras estudia para profesora en la Escuela Normal de Santiago compone boleros, corridos, y tonadas.
Trabaja en circos, bares, quintas de recreo, y pequeñas salas de barrio.


A partir de 1952, impulsada por su hermano Nicanor Parra, empieza a recorrer zonas rurales grabando y recopilando música folklórica. Esta investigación la hace descubrir la poesía y el canto popular de los más variados rincones de Chile. Elabora así una síntesis cultural chilena y hace emerger una tradición de inmensa riqueza hasta ese momento escondida. Es aquí donde empieza su lucha contra las visiones estereotipadas de América Latina y se transforma en recuperadora y creadora de la auténtica cultura popular. Compone canciones, décimas, música instrumental. Es pintora, escultora, bordadora, ceramista, con "lo que hay", pasando a la medida de su humor de una técnica o género creativo a otro.
En 1954 Violeta Parra viaja invitada a Polonia, recorre la Unión Soviética y Europa y vive dos años en Francia, donde graba sus primeros discos LP con cantos folklóricos y originales. Tiene contactos con artistas e intelectuales europeos, y regresa a Chile para continuar su labor creadora.
En 1958 incursiona en la cerámica y comienza a bordar arpilleras. Invitada por la universidad viaja al norte, donde organiza recitales, cursos de folklore, escribe y pinta. De regreso a Santiago Violeta expone sus óleos en la Feria de Artes Plásticas al aire libre. Durante los años siguientes Violeta continúa en su trayectoria, incansable.
En 1961 inicia una gira con sus hijos invitada al Festival de la Juventud en Finlandia. Viajan por la URSS, Alemania, Italia y Francia, y se quedan tres años en Paris. Actúan en boîtes del barrio latino y hacen programas de radio y televisión. Ofrecen recitales para la UNESCO en el Teatro de las Naciones Unidas, y realizan una serie de conciertos en Ginebra, donde Violeta hace exposiciones de su obra plástica. En 1964 expone arpilleras y óleos, en el Pavillon de Marsan, logrando así ser la primera artista latinoamericana que exhibe individualmente. En 1965 viaja a Suiza donde filma un documental que la muestra en toda su magnitud.
Retorna a Chile y canta con sus hijos en la Peña de Los Parras, en la calle Carmen 340 en Santiago. Inaugura el Centro de Arte en una carpa; graba discos de música instrumental.
Viaja a Bolivia en 1966, ofrece conciertos en regiones del sur de Chile, y continúa grabando acompañada de sus hijos. Regresa a Santiago para continuar su trabajo en La Carpa, escribiendo allí sus últimas canciones.

Son muchas las canciones de Violeta que han quedado en el alma argentina. Rntre ellas recordemos a Gracias a la vida, Rin del Angelito, Mazúrquica modérnica, Qué he sacado con quererte, Volver a los 17 y Run-Run se fue pal norte, que dedica a su joven amor otoñal, partido en viaje. Violeta se suicida el 5 de Febrero de 1967.

César Perdiguero

Perdiguero, César

César Perdiguero nació en la ciudad de Salta, capital de la provincia homónima argentina, el 7 de Mayo de 1921.

Es un encariñado y valioso cronista de la Salta tradicional, de balcones floridos como los de Sevilla, muchos de ellos de rica madera torneada. Poeta, periodista, ha sabido poner gracia, intención, color, ternura y fino humor en sus Crónicas de la Salta de antes; también es el primero en firmar una letra para una canción de Eduardo Falú, con quien integraba un dúo en 1942, en los comienzos artísticos de ambos. Suyos son los versos de Tabacalera, queja sorda de quien siembra en Salta tabaco del bueno, para fumar del áspero y ordinario; un huayno que fue prohibido varias veces durante la dictadura militar.
Ha escrito canciones con otros músicos populares de Salta, como el Cuchi Leguizamón.

En el diario El Tribuno, de Salta, publicó, durante mucho tiempo, unas notas sobre sucesos lugareños que tuvieron gran aceptación entre el público salteño. Las firmaba con el seudónimo Cochero Joven. También lo hizo en una publicación de gran tirada nacional como fue la revista Folklore; animó, en ocasiones, el famoso Festival Folklórico de Cosquín, la más importante y multitudinaria asamblea del canto popular argentino.

Lo conocimos personalmente en la gran Fiesta de los Valles Calchaquíes: la Serenata a Cafayate, en 1985. Este festival se realiza todos los años en una antigua bodega familiar de vinos torrontés, en la Ciudad de Cafayate, Salta, una de las regiones mas hermosas del país.
En el patio colonial de la casa de nuestro amigo Palito Domingo le cantamos a Don César Perdiguero sus obras, Chaya de la Soledad y Fiesta de guardar. Un momento inolvidable que fue rubricado con un abrazo del autor.

Chango Rodríguez

Chango Rodríguez

Un glorioso creador, el mayor exponente del folklore cordobés.

Un Creador sin igual, un adelantado, todo un precursor, talentoso en extremo e innovador por naturaleza. Hombre sincero y sin vueltas, nos dejo un bagaje cultural impresionante de donde se nutren las nuevas generaciones. Pasaron muchos años para que su labor fuese reconocida debidamente, y parece que aun hoy restara por hacerse el gran homenaje. Aun así fue muy buena la exposición que se monto el la legislatura cordobesa en homenaje a su figura y donde se determino además la presentación de su museo virtual.

Se llamaba José Ignacio Rodríguez, hijo de padre catamarqueño Alberto Rodríguez y madre riojana María Rivolta, nace en Córdoba un 31 de julio de 1914. Durante muchos años vivió junto a su madre en calle Chubut 34.

Un 8 de enero 1965 contrae nupcias con Lidia Haydeé Margarita Bay "La gringa", la musa inspiradora de la zamba "Mi Luna Cautiva". De esta unión nació Claudia Alejandra Rodríguez Bay, hecho que quedó plasmado por el cantautor en aquella zamba "Niña de cara morena". Actualmente, su hija Claudia esta casada con Fernando, y José Armando y Fernando Emilio Jesús son sus nietos. Por otro lado, el chango tuvo 3 hijos de otra pareja, Marcos Alberto, María Argentina y Matilde Adriana Rodríguez, quienes también les dieron nietos y bisnietos.

Con La Gringa, su mujer, tuvimos una extensa entrevista con la que repasamos su vida, su obra, su pensamiento y lo que fue la trágica noche que marco su vida.

―¿Cómo lo recuerda al Chango, cómo era el?

―Era un niño grande, un loco bohemio que vivió por la música, nunca le importó el dinero el siempre se movilizó por los dictados de su corazón, yo lo conocí a los 10 años.
Una tarde fue a casa para hablar con mi cuñado Contreras, su amigo, puso la guitarra sobre la mesa y luego la tocó como si fuese un piano. Eso fue lo que me impresiono de él.

―¿Era de personalidad versátil?

―Si, a veces era alegre, jubiloso, contador de cuentos, y otras, de ser silencioso y pensativo. Sus composiciones decían las cosas con simpleza; inspiradas en los paisajes que lo recorrió fruto de sus sueños y sus anhelos.
Toda su vida estuvo dedicada a su gran pasión: la música. Su enorme talento e imaginación le inspiraban coplas de profundo sentir y otras impregnadas de dulce melancolía y destellos de alegría, típico reflejo del sentir popular.
Desde niño, El Chango tuvo afición por la guitarra. Con sus grandes ojos oscuros y tonada bien Cordobesa, solía recordar a sus maestros de entonces el "Cabeza Colorada" al lado de quien aprendió guitarra y música, y del "Negro la Juana" un señor de los cuentos y la picardía.

SU DEBUT, EL FRACASO Y EL ÉXITO

El debut fue ante el público de la Rioja y después bajo a Buenos Aires, trabajo en Radio Belgrano en el año 1939. Para ese entonces había escrito la chacarera "La Mayor". En 1940, viaja a Bolivia y Perú donde permanece algo mas de cuatro años, pero por su madre regresa nuevamente a Córdoba tras un periplo poco glorioso. Ya en Córdoba, es su madre la que lo contiene ya que sus discos no tienen el éxito que él esperaba. Para ese entonces había grabado tres LP: "Puñado de mis canciones", "Creaciones folklóricas" y "Chango Rodríguez".

- Pese a ese fracaso dice la Gringa- el Chango se decide a grabar de nuevo, pero en una conversación con su madre le dice: "Sí no tengo suerte con lo que grabe, dejaré de cantar y tocar la guitarra y pondré un kiosco". La madre le respondió: "Usted no va a poner nada porque va a triunfar, y será muy famoso". El chango logra su éxito con "De Mi Madre", "Zamba de Abril" y "Del Cordobés".
Pronto Alberdi, el barrio de estudiantes, el de la plaza Colón, el del Clínicas, el de la calle Chubut. se transformaría en escenario de nueva vida folklórica; la casa del chango es escuela de canto y guitarra; tenía cerca de setenta alumnos; y será sólo eco de serenatas, zambas y chacareras.
Según la gente de esa época, "ese lugar era de meta canto y guitarrear y por las tardes, se compraba vino, ahí en el boliche de las Tucumanas (lugar de reunión y cuenterío ) y seguía la fiesta". Estas manifestaciones, luego se inmortalizarían en zambas como, "De Alberdi", "Del Clínica", "La Refranera" (Chacarera) y "Zamba del Estudiante".

Entre 1963, por un hecho desafortunado cae a la cárcel. Por ese entonces ya estaba de novio con Margarita Bay, allí en la carcel se casan pero durante todo ese tiempo el amor incondicional de la Gringa estuvo a su lado ya que ella le llevo cada día su comida sin importar ni el tiempo ni las condiciones.

El chango tuvo dos aficiones: La hípica, con su caballo de nombre Chango Rodríguez, y el Fútbol. Amaba a Instituto de Córdoba, a quien le escribiera en ritmo de marea "La Gloria".

Revista Folklore Argentino, año 1966

Cuando el Chango salió de la cárcel (había matado a un hombre) ciertas damas de beneficencia le organizaron un concierto en el Teatro Regina. Supongo es un modo que tienen de recibir nuevamente en sociedad a quien purgó sus culpas. El recital era a deshora, digamos un martes a las 4 de la tarde, y ahí estábamos con unas quince señoras mayores enjoyadas, vestidas de piel y peinadas de peluquería. Nos desperdigamos en la platea y el cantor comenzó su labor. Todo era muy raro, pero el Chango también era raro, y excelente. Después de unas cuantas canciones, solita su alma el y su guitarra, cantó un gato y lanzó la siguiente relación:
“Del cielo cayó una pasa
y me pegó en el umbligo:
si me pega más abajo
se juntan pasa con higo”
La mitad de las damas se retiró ofendida.
Quedaron las distraídas, y las pícaras.
Y yo.
(Carlos Groisman)

Armando Tejada Gómez

Tejada Gómez, Armando

Armando Tejada Gómez nació 21 de abril de 1929 en Mendoza, a orillas del Guaymallén. Hijo de Lucas Tejada, tropero (llevaba ganado de Mendoza a San Juan y Chile, a través de la cordillera), y de Florencia Gómez, casada a los 14 años, fue el anteúltimo de 24 hermanos.
Trabajó de canillita (vendedor de periódicos), lustrador de zapatos y obrero de la construcción.
Fundó el Movimiento del Nuevo Cancionero junto a Oscar Matus, Mercedes Sosa, Eduardo Aragón y otros.
En 1974 Ganó el Premio Poesía Casa de las Américas, en La Habana, Cuba, con su libro Canto popular de las comidas.
En 1976 el gobierno militar publicó un listado de composiciones y autores prohibidos para su difusión en todo el ámbito de la república, donde figuraba su nombre y algunas de sus canciones más célebres: Canción con Todos y Fuego en Animaná. Fue declarado persona no grata por el gobierno de facto de la provincia de Santa Fe y "deportado" a la provincia de Buenos Aires, en medio de la noche, luego de una frustrada actuación en la sala de la Lotería Provincial de dicha ciudad, en un festival a beneficio. Comenzó un largo periodo de oscurecimiento y ostracismo, prohibidas sus representaciones, la publicación de sus libros y la difusión de sus canciones.
En los primeros meses de 1978 viajó a España, a intentar suerte. Vuelve lleno de nostalgia hacia fines de noviembre y recibió apenas llegado la noticia de que su novela Dios era olvido se había hecho acreedora al Premio Internacional de Novela, en Bilbao, España. Volvió a España a recibir el Premio y a intentar una vez más su inserción en ese país, pero se inició el conflicto del Beagle en enero del '79, y regresó a Buenos Aires. Comenzó a utilizar entonces, el seudónimo Carlos de Mendoza para que sus temas nuevos pudieran pasarse por radio.
Lo conocimos en 1967 y automáticamente empezamos actuar juntos en festivales, peñas y teatros; viajamos con él a México, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Cuba y gran parte del país. Integramos el movimiento de la Nueva Canción Latinoamericana y sus canciones son numerosas en nuestro repertorio. Su voz es nuestra voz. Hemos registrado en el CD Quinteto Tiempo canta a Tejada Gomez, grabaciones con su voz y momentos compartidos inolvidables connuestro hermano.

Armando murió en Buenos Aires, el 3 noviembre de 1992

Geraldo Vandré

Vandré, Geraldo 


Geraldo Pedrosa de Araújo Dias nació en Pessoa PB, el 12 de setiembre de 1935.
A los 16 años viajó a Rio de Janeiro y participó -con el seudónimo de Carlos Dias- en numerosos shows y concursos compartiendo escenarios con diversos artistas.
En 1955 se presentó en el programa de radio Roquete Pinto usando el nombre Vandré que resulta de abreviar el nombre de su padre, José Vandregisilo.
Cursó estudios en la Facultad de Derecho de la capital carioca y participó en el Centro Popular de Cultura de la extinta Unión Nacional de los Estudiantes, donde conoció a Carlos Lyra; allí comienza a interesarse mas por la composición que por la idea de afirmarse como intérprete. Con Lyra compone quien quiere encontrar el amor grabada para la Philips en 1961 e incluída en un episodio de Coros de gatos en el film producido por el Centro Popular de Cultura Cinco veces Favela.
En 1962 trabaja en San Pablo junto a artistas de la talla de Luis Roberto, Baden Powell y Vera Brasil; en diciembre del 64 graba para el sello Audio Fidelity su primer LP.
En los siguientes años compone canciones para films, carnavales y Festivales de TV en Rio y San Pablo*.

En Rio de Janeiro TV Rio, en 1966, y TV Globo, de 1967 a 1972, promocionaron el FIC - Festival Internacional de la Canción. Entre las principales canciones premiadas por el evento estuvieron: "Travessia", de Milton Nascimento y Fernando Brant, segundo lugar en 1967; "Sabiá", de Chico y Tom Jobim, y "Pra não dizer que não falei de flores (Caminhando)", de Vandré, respectivamente campeon y vice-campeon en 1968; y "Fio Maravilha", de Jorge Ben, victoriosa en 1972. La canción de Vandré causó un gran impacto, también conocida como Caminando o Vamos Ahora que clasifica en segundo lugar, pero se convierte en una especie de himno estudiantil. Esta canción es luego censurada por la dictadura en el Brasil. Geraldo Vandré debe exiliarse en Chile, mientras su canción Vamos ahora se convierte en un verdadero suceso popular en su país. Obligado a dejar definitivamente Brasil comienza un largo exilio por Argelia primero, y varios países de Europa luego. En 1973 graba el LP Las Tierras de Benvirá para el sello Philips y varias presentaciones en vivo para el programa de Flavio Cavalcanti y para El fantástico, de TV Globo pero fueron censurados. En 1982 presenta un show en Presidente Stroessner, Paraguay, rompiendo un silencio de varios años. Recién en 1995 se presenta en el Memorial de América Latina, en San Pablo. En 1997 el Popular Quinteto Violado lanza el CD Quinteto Violado canta a Vandré, incluyendo antiguos sucesos y estrenando una canción inédita del autor: República Brasileira.

*En los años 60, los festivales televisivos de música tuvieron un importante papel en la divulgación de artistas comenzando carrera. En un período de mucha fertilidad e invención en la Música Popular Brasilera, fueron ellos el espácio en que despuntaron para el grán público nombres como Chico Buarque, Caetano, Gal, Gil, Milton Nascimento, Elis Regina, Geraldo Vandré y muchos otros.

Alfredo Zitarrosa

Zitarrosa, Alfredo


―¿Qué puedo decir de mis hermanos? Los conocí en Chile -Junio del 73 -; son argentinos: yo soy oriental. Pertenecemos, por lo tanto a la gran Patria frustrada de O'Higgins, San Martín y Artigas, a la "isla continental", cuyo gran pueblo hoy se levanta. ¡Que sus voces celebren y empujen ese alzamiento victorioso, porque lo será, obligatoriamente victorioso, mañana mismo!
Con afecto, a todos ellos.

Con esta dedicatoria escrita, Alfredo Zitarrosa saludó la aparición de nuestro primer disco larga duración, en el segundo semestre del 73.

Tuvimos oportunidad de viajar con el a Chile, invitados al 1er Festival Internacional de la canción popular que se realizó entre el 27 y el 30 de junio en el Fortín Prat de Valparaíso y el Estadio Chile de Santiago.
Jamás olvidaremos lo que vivimos con este músico uruguayo en tierras trasandinas; trágicos momentos de la historia política de este continente que marcaron profundamente a la región y nuestra vida artística posterior.
A la media mañana del 26 de junio, todos los artistas, chilenos y extranjeros, que participaban de aquel festival estuvimos en el salón principal de la Casa de La Moneda. Era el cumpleaños del presidente Salvador Allende. Nos regaló palabras sabias sobre la cultura popular y su preocupación por el futuro del pueblo Chileno. Al finalizar, en nombre de todos los artistas presentes le dedicamos la canción Fiesta de guardar de César Perdiguero y el Cuchi Leguizamón; a continuación, Zitarrosa cantó Doña Soledad. Ambos fuímos invitados esa noche a la residencia presidencial de Tomás Moro, en Cañaveral, en las afueras de Santiago donde compartimos la cena y una guitarreada que se extendió hasta la madrugada con el Presidente , su gabinete y los artistas chilenos Tito Fernandez "El Temucano" y algunos de los integrantes de Quilapayún.

Al otro día, antes de la actuación en Valparaíso, Alfredo Zitarrosa se entera que el presidente de su país, Juan María Bordaberry, apoyado en las FF.AA, había dado esa mañana un golpe de Estado que disolvía por decreto las cámaras legislativas.

El 29 de Junio ocurrió "el Tacnazo". Nos despertó el ruido de las bombas y metrallas. Un alzamiento militar del Batallón Tacna había rodeado el Palacio de La Moneda desde las primeras horas de la mañana. Nuestro hotel estaba a una cuadra de allí, como había francotiradores en los techos, todos los artistas extranjeros nos concentramos en la confitería del último piso que era el sitio más seguro. Durante esa angustiosa espera, le cantamos el arreglo a capella de su polca No se puede; Alfredo nos contó que estaba terminando una canción que llevaría por título Adagio en mi país.
A las 14, bajamos a la calle y nos confundimos con un mar de gente que marchaba a la plaza de La Constitución a condenar el intento de golpe y pedir el Estado de sitio.

El 30 cantamos en el Estadio Chile. Tres meses más tarde, ese lugar se convertiría en un horrible campo de concentración.

En Octubre viajamos a Uruguay con el poeta Armando Tejada Gómez, invitados a participar en el Estadio Peñarol, lugar elegido para que dirigentes y artistas, enrolados en el Frente Amplio se despedían de su pueblo, ya prohibidos y perseguidos por la dictadura Oriental.
Esa misma noche, en un boliche cercano, Alfredo nos canta, ya terminado, Adagio en mi país . Nos vemos en Buenos Aires varias veces más hasta que parte hacia su exilio a España.
En el 74, grabamos los coros de esta canción, mientras un integrante del quinteto, Rodolfo Larumbe, fuera encarcelado, torturado y desaparecido durante 17 días por las bandas de la Triple A, hasta que dimos con su paradero en una Comisaria de Quilmes. Días después de liberado grabó su voz. Era el solista en Adagio.
En los años siguientes, nos encontramos con Alfredo en México, Venezuela y a su regreso a Buenos Aires. En Salta, participando ambos del Festival Latinoamericano de la Canción, nos contaba - mostrando su hombro amoratado - el gran cariño con que lo había recibido su pueblo a su regreso del exilio.
Alfredo Zitarrosa nació el 10 de Marzo de 1936, hijo natural de Doña Jesusa Blanca Nieve Iribarne. El pequeño fue anotado con ese apellido; la crianza de Alfredo fue entregada al matrimonio de Carlos Durán y Doraisella Carabajal a quienes llamaba Papá Carlos y Mamá Sella.
Pero Alfredo creció y seguirá creciendo en el amor recíproco que tiene con su pueblo uruguayo y latinoamericano.