Chaya de la soledad

Letra y música: César Perdiguero
Arreglo: Daniel Bosters

Quinteto Tiempo

Chaya de la soledad - chaya


Sobre la dolida palabra del hombre
y en la carne triste de su soledad,
enciende la copla su estrella legüera,
el canto amanece y el hombre se da.

¿Qué será de mi alma sin esta guitarra,
novia enamorada que me hace cantar?
Tal vez infinita pena solitaria,
pena siempre sola por la soledad.

Si quiere cantar, cantemos.
Si quiere peliar, peliemos:
me han de escuchar.
El vino ya prende su brasa dormida,
el canto amanece y el hombre se da.

Por este sendero revienta mi grito,
sábado del diablo que me enterrará
bajo la celeste techumbre del cielo
y en la tierra madre que me hizo llorar.

Desde la angustiada palabra del hombre
brota una baguala de lágrima y sal:
si ya no cabemos en la misma copla
seamos dos olvidos y una soledad.