Compositores

Santiago Suárez

Santiago Suárez


 Recuerdo el bandoneón del ñato Longarello, las guitarras de Luis Denis, mi tío Carlos Luna, don Morán que bordoneaba como sólo el sabia hacerlo, la armónica de Luciano, el bandolín del negro Morales, la voz tenorina de Saavedra, el alma pura del negro Marino, queriendo meter tonos con sus gigantescas y adormecidas manos, en aquella guitarra que le había regalado mi abuelo Mario. Allí en la 12 y 39, el boliche de mi abuelo juntaba un aroma musical, a veces se prendía mi padre, el que más me emocionaba, el mejor, cantando tangos inolvidables. En aquel lugar es donde me nació este torrente de amor por las cosas
nuestras. Los veía con mis pequeños cuatros años, a esos gigantes de la música.

Un boliche, parroquianos, casi toda gente de campo, de trabajo por tanto, de rudo cuero y corazón blando, que los hacía más queribles a mis queridos parroquianos. Gente que "chupaba por gusto" o para alejar amarguras de la vida, para olvidar tanta miseria o masticar alguna bronca con el patrón.
Y allí todos estábamos extasiados por el hecho más hermoso que la vida regalaba: LA MUSICA, sintiendo la misma vibración, la de las notas, la del canto, el mensaje. El clima era de fiesta, de alegría: — Don Mario, sirva otra vuelta. Y así se sucedían las horas, hermanados por nuestro canto.
El tiempo me fue creciendo y en adolescente encuentro con un amigo, el “loco” Acuña, me invita a pasarla bien en el Centro Tradicionalista Ciudad de Mercedes, calle 17 y 28. Fluían zambas y chacareras, algunos poemas recitados por el "alma mater" de esa casa: Argentino Valenzuela. Conocí nuevos amigos, gente como la gente: don Luis Castro y familia, los Valenzuela, Cholo y Tito Sanguineti, el Quirquincho Chávez, que nos deleitaba con sus cuentos y dichos cordobeses, el petiso Barboza, su sonrisa vuelve por mi mente, el Bocha Retegui con su chispa, Perico Laplaca v su vozarrón. Tantos más. Y ya me adentré a ese elenco para cantar todos los sábados, era mi casa musical, donde se reafirmaron los contenidos artísticos e ideológicos. Así se ensanchó esta huella, la de la defensa de "nuestras cosas", bebiéndonos las canciones de los consagrados: Los Fronterizos, El Cuchi Leguizamón, Los Chalcha, El Chango Nieto, Los Huanca Hua, Las Voces Blancas con Melania Pérez, Víctor Heredia y una interminable lista de artistas que elevaron como nunca su genio creativo para darle vuelo al sentir de nuestro pueblo.
Mientras nos llegaban tantas propuestas, por radio, TV. Y discos, nosotros los mercedinos, con las nuestras, en este infierno grande, como dice el dicho, que nos permite encontrarnos todos los días , fortuna que brinda un pueblo chico. Pulsamos la guitarra con Juan Carlos, Ornar o Hugo Díaz, tratando con respeto y delicadeza nuestras canciones, o si se quiere con Alberto Delpopolo, el porteño Páez y Mario Ceceo, buscando imitar a los Fronte que va hacían cuatro voces, todo un descubrimiento.

La vida nos lleva a percibir olores, colores y sonidos de tiempos lejanos, más un llamado genético cancionero, es que ella no pasa por el costado sino que nos declara protagonistas para los tiempos sin tiempo. Aquí en este amado Pueblo Verde, con alegrías y sinsabores, pero bien nuestro, (cre-
ciendo a los tropiezos, lentamente como tantos otros del interior y nosotros adentro, armando recuerdos, hermosos recuerdos, siempre con la música y esta huella, canto fundamental que nos fraguaron nuestros abuelos.

En 1973 ingresé al Quinteto Tiempo.
DESDE ENTONCES Y POR SIEMPRE, LA MUSICA VA CONMIGO

Santiago Suárez



Manuel Castilla

Castilla, Manuel

Manuel J. Castilla nació en Cerillos (provincia de Salta, Argentina), el 14 de Agosto de 1918. Poeta, andariego, periodista, la nómina de sus libros de poemas constituye ya un valioso testimonio lírico -regional, que recoge vivencias muy adheridas a su medio, pero trasciende también magnífica y libremente, en un sentido cósmico, de contenido universal. Su obra literaria completa 13 libros de poemas.
Castilla es el colaborador literario con muchas melodías de Eduardo Falú, el "Cuchi" Leguizamón, Fernando Portal, Cayetano Saluzzi y otros: La volvedora, Pastor de nubes, La alejada y muchas más muy populares, muestran que la canción de proyección folklórica incorpora a uno de los poetas mayores de la Argentina, acreedor del "Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores" y el "Primer Premio Nacional de Literatura".
Gran andariego, Castilla es atraído por las tierras del Altiplano, se aventura en los profundos socavones mineros, padece y compadece con las gentes humildes y, en muchas oportunidades, las convoca en su canto, con su oficio, con nombre y apellido.
Los lugares visitados por Castilla, entrañablemente adentrados en su memoria, afloran en la tierra de Anta (que lleva el nombre del Tapir americano); o en Tastil, región de antiquísimas presencias de los pueblos originarios o en Copajira donde narra la cruel explotación del minero boliviano.

Javier Zentner

Javier Zentner

Nació en Buenos Aires en 1951. Se ha desempeñado como cantante, compositor, arreglador, orquestador y director de diversas agrupaciones vocales y se especializa en la composición y arreglos de música para coro.

Realizó estudios de piano, armonía, canto, talleres de contrapunto renacentista con Carlos López Puccio, de interpretación de la música vocal del siglo XVI con Claudio Morla y de técnicas de dirección coral sobre repertorio dado con Néstor Andrenacci. Como compositor y orquestador es autodidacta.

Trabajó como arreglador, director y cantante del Cuarteto Zupay, del Quinteto Clave, del grupo Vocal De los Pueblos, e integró el conjunto 9 de Cámara, el Estudio Coral de Buenos Aires y los conjuntos madrigalistas Gesualdo y Cantica Nova. Es fundador y director de la Agrupación Vocal Croma y del grupo La Maroma, dirige y arregla al coro Cumpa de las Madres de Plazade Mayo y ha reemplazado integrantes en Les Luthiers y Los Trovadores

En su trayectoria musical se ha relacionado indistintamente con lenguajes musicales académicos y populares. Por su trabajo como compositor ha recibido las distinciones Estrella de Mar (1990 y 1995) y Martín Fierro (1990). Fue productor artístico de los CD Chiquitos y Convidando está la noche interpretados por el GCC-Grupo de Canto Coral, bajo la dirección de Néstor Andrenacci, que recibieron el premio "CAMU" 1997 y 1998 (Consejo Argentino de la Música); el primero fue nominado para el premio "ACE" 1996 (Asociación Cronistas del Espectáculo).

Sus composiciones sobre poesía de autores argentinos y arreglos de música popular han sido intepretados por el Estudio Coral de Buenos Aires (dirigido por Carlos López Puccio), el GCC-Grupo de Canto Coral (dirigido por Néstor Andrenacci), Chanticleer-USA- (dirigido por Joseph Jennings), Exaudi -Cuba- (dirigido por María Felicia Pérez), Octopus -Francia- (dirigido por Norma Basso), Studio Vocale Karlsruhe -Alemania- (dirigido por Werner Pfaff), y otras agrupaciones vocales de la Argentina.

Amigo de nuestro director Carlos Groisman desde la infancia, han recorrido juntos el camino de la música con diferentes modos y el mismo amor

Eduardo Falú

Eduardo Falú

Eduardo Falú es hijo de Juan Falú y Fada Falú, ambos sirios, de igual apellido, pero no parientes, un matrimonio que se prolongó en cinco hijos. Eduardo, el tercero de los varones, cree que sus padres hubieran preferido que fuera abogado y no compositor de paisajes interiores.
Pelado desde joven, gran cantor con voz de bajo, a los once años tuvo por primera vez en sus manos una guitarra: la de su hermano Alfredo. Sacó sus primeros tonos mirándolo, pero recién se vuelca plenamente al instrumento cuando termina su servicio militar en el Vª de Caballería salteño.

Hace amistad primero con Arturo y luego con Jaime, dos hijos del gran poeta Juan Carlos Dávalos, cuando se muda su familia de Metán a la Ciudad de Salta. Con Jaime componen en 1949 Zamba de la Candelaria, obraque alcanzaría extraordinaria popularidad.
Su carrera artística profesional comienza en 1945. Llega ese año a Buenos Aires formando dúo con el poeta y periodista César Perdiguero, que será el letrista de algunas recordadas composiciones suyas: Tabacalera, India Madre, La Niña, Canción de luna y cosecha.

En 1950 graba para el sello TK Zamba de la Candelaria, Zamba de un triste, Albahaca sin carnaval, Vidala del regreso y la clásica Zamba de Vargas.
Gracias a sus conciertos por Radio El Mundo, ya en 1951 y durante varios años, lo escucha el país entero. Viaja a París en 1959, y graba un LP que se difunde por toda Europa, a la que vuelve recurrentemente. Lo mismo ocurre con Japón y luego con EE.UU.
La crítica comienza a comparar a Falú, en igualdad de nivel, con Andrés Segovia, Yepes y otros guitarristas de fama mundial y desde muy joven actúa en las salas de mayor prestigio internacional.

Son inolvidables sus composiciones junto a Buenaventura Luna, Carlos Guastavino, Rafael Alberti, Manuel J. Castilla, Osiris Rodriguez Castillo, Ernesto Sábato, José Rios y otros, registradas en su extensa discografía.
Falú ha conseguido reunir, en armónica síntesis, lo puro y auténtico del canto tradicional argentino con un nuevo y vasto repertorio instrumental de ajustada técnica guitarrística.

Tenemos el honor de haber compartido varios escenarios con este gran maestro, quien suele reiterarnos su predilección por nuestra interpretación de su zamba Alborada del viento, que compusiera con el poeta Jaime Dávalos.

Con Eduardo Falú coincidimos en la dirección de DECUNA (Defensa de la cultura nativa), movimiento de artistas contra la censura durante la dictadura militar.

Simón Díaz

Díaz, Simón

Es el más célebre músico, compositor e intérprete del género popular venezolano y su obra es considerada como uno de los legados más importantes tanto para la música popular venezolana como para el repertorio musical del resto del continente. Conocido mayormente por el rescate de la Tonada Llanera, Simón Díaz, convencido de que la tonada del llano venezolano es un aire musical de características únicas, se dedicó enteramente a difundirla, estudiarla y componerla hasta constituirla en un auténtico género musical en el que han conseguido expresarse grandes artistas como Mercedes Sosa (Argentina), Caetano Veloso, Ivan Lins y Joyce (Brasil), Joan Manuel Serrat (España), Danny Rivera, Ednita Nazario, Cheo Feliciano y Gilberto Santa Rosa (Puerto Rico), Franco De Vita (Venezuela), entre otros. Así mismo, destacados directores y compositores de la música académica han llevado las tonadas de Simón Díaz al lenguaje de la orquesta sinfónica y arreglos corales, sellando de esta manera el carácter universal de este género musical.

Pero los músicos no han sido los únicos atraídos por las tonadas de Simón Díaz, también lo han sido artistas de otras disciplinas como es el caso de la reconocida coreógrafa alemana Pina Bausch, quien incluyó algunas de estas tonadas de Simón Díaz para musicalizar su obra "Nur Du". Por otra parte, el reconocido director de cine Pedro Almodóvar también incluyó en la banda sonora de su película "La Flor de mi Secreto", una tonada de Simón Díaz que lleva por nombre "Tonada de Luna Llena", en versión de Caetano Veloso. Su pasión por el canto y la actuación lo lleva al teatro, el cine y la televisión, proyectándose en los años 60 como uno de las más grandes humoristas de Venezuela y símbolo de las más genuinas expresiones del folklore y la cultura popular.

Del trabajo realizado en su país: Hasta el momento ha sido actor principal de 3 obras de teatro y 5 largometrajes, ha producido y conducido 12 diferentes programas de TV de altísima sintonía, todos diseñados para promover la música venezolana, y uno de ellos, lo dedicó a la enseñanza de la cultura popular sólo para niños, éste programa estuvo 10 años en el aire, y de esta experiencia Simón Díaz pasó a llamarse "Tío Simón", nombre con el que se le conoce cariñosamente. Mantuvo la conducción de un programa diario para la radio por espacio de 25 años, también dedicado al folklore y la música venezolana; en su record discográfico cuenta con más de 70 producciones musicales. Son innumerables las actuaciones artísticas que ha realizado a lo largo de su carrera, y en la que ha compartido el escenario con artistas como Mario Moreno "Cantinflas", Plácido Domingo, Lucho Gatica, Marco Antonio Muñíz, Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, entre otros. De esta fructífera carrera, celebró en el año 1998, "Los 50 años de Vida Artística".

Ha recibido los premios más importantes que otorga su país en materia musical. Fue distinguido con la más alta condecoración que otorga el estado venezolano, como lo es la "Orden del Libertador en su Orden de Gran Cordón", constituyéndose en el único artista nacional al que se le haya impuesto dicha distinción. Ha representado a su país en Francia, Inglaterra, España, Polonia, Hungría , Irak, Estados Unidos, México, Panamá, Puerto Rico, Ecuador, Chile, Brasil, Cuba y Colombia.

Conocido internacionalmente por ser el autor de "Caballo Viejo" (también llamada Bamboleo), las composiciones de Simón Díaz, al margen de la tonada, han sido interpretadas por artistas como Plácido Domingo, Ray Conniff, Julio Iglesias, Celia Cruz, Rubén Blades, Gilberto Santarrosa, Gipsy Kings, Tania Libertad, María Dolores Pradera, Armando Manzanero, Barbarito Diez, Ry Cooder, Martirio y Oscar de León.

De este modo, Simón Díaz, además de ser el personaje icono de la venezolanidad, es también uno de los compositores populares más valiosos y universales de América Latina, convirtiéndose así en una referencia obligada y pieza indiscutible de la historia de la música popular, tanto en Venezuela como en el resto del mundo.

La prestigiosa cadena de televisión A&E Mundo ha producido un documental en su espacio "Biography" dedicado a la vida de Simón Díaz que se estrenó en el mes de septiembre de 2004.

Víctor Jara

Víctor Jara

En 1970 viaja a Chile Alfredo Sáenz, por entonces integrante del quinteto. Entre sus pertenencias lleva nuestro primer disco simple, que contiene el vals “Te recuerdo Amanda”, grabado unos meses antes en Buenos Aires para el sello Musicamundo. Se entrevista con Víctor Jara y juntos escuchan esta versión de su obra que él dedicara a sus padres Amanda Martínez y Manuel Jara. Le gusta, se queda con el material y nos manada con Alfredo un fraternal saludo.
Tres años después participamos del 1er Festival Internacional de la Canción que organiza la Unidad Popular Chilena en el Estadio Chile, en Santiago. Queríamos encontrarnos con Víctor pero estaba de gira por Europa.
Tres meses mas tarde, en los mismos vestuarios que habíamos utilizado durante el Festival, Víctor, cubierto de sangre, fue tirado en el suelo lleno de orina y excrementos. Luego de destrozarle las manos a golpes de culata y balearle las piernas, los militares lo dejaron desangrar hasta morir.
La mañana del domingo 16 de septiembre los habitantes de una población cercana encontraron seis cadáveres yaciendo en ordenada fila al borde del camino. Todos tenían heridas espantosas y habían sido baleados con metralleta. Uno de ellos era del cantante popular chileno Víctor Jara.

Alfredo Zitarrosa

Alfredo Zitarrosa

―¿Qué puedo decir de mis hermanos? Los conocí en Chile -Junio del 73 -; son argentinos: yo soy oriental. Pertenecemos, por lo tanto a la gran Patria frustrada de O'Higgins, San Martín y Artigas, a la "isla continental", cuyo gran pueblo hoy se levanta. ¡Que sus voces celebren y empujen ese alzamiento victorioso, porque lo será, obligatoriamente victorioso, mañana mismo!
Con afecto, a todos ellos.
Con esta dedicatoria escrita, Alfredo Zitarrosa saludó la aparición de nuestro primer disco larga duración, en el segundo semestre del 73.

Tuvimos oportunidad de viajar con el a Chile, invitados al 1er Festival Internacional de la canción popular que se realizó entre el 27 y el 30 de junio en el Fortín Prat de Valparaíso y el Estadio Chile de Santiago.
Jamás olvidaremos lo que vivimos con este músico uruguayo en tierras trasandinas; trágicos momentos de la historia política de este continente que marcaron profundamente a la región y nuestra vida artística posterior.
A la media mañana del 26 de junio, todos los artistas, chilenos y extranjeros, que participaban de aquel festival estuvimos en el salón principal de la Casa de La Moneda. Era el cumpleaños del presidente Salvador Allende. Nos regaló palabras sabias sobre la cultura popular y su preocupación por el futuro del pueblo Chileno. Al finalizar, en nombre de todos los artistas presentes le dedicamos la canción Fiesta de guardar de César Perdiguero y el Cuchi Leguizamón; a continuación, Zitarrosa cantó Doña Soledad. Ambos fuímos invitados esa noche a la residencia presidencial de Tomás Moro, en Cañaveral, en las afueras de Santiago donde compartimos la cena y una guitarreada que se extendió hasta la madrugada con el Presidente , su gabinete y los artistas chilenos Tito Fernandez "El Temucano" y algunos de los integrantes de Quilapayún.

Al otro día, antes de la actuación en Valparaíso, Alfredo Zitarrosa se entera que el presidente de su país, Juan María Bordaberry, apoyado en las FF.AA, había dado esa mañana un golpe de Estado que disolvía por decreto las cámaras legislativas.

El 29 de Junio ocurrió "el Tacnazo". Nos despertó el ruido de las bombas y metrallas. Un alzamiento militar del Batallón Tacna había rodeado el Palacio de La Moneda desde las primeras horas de la mañana. Nuestro hotel estaba a una cuadra de allí, como había francotiradores en los techos, todos los artistas extranjeros nos concentramos en la confitería del último piso que era el sitio más seguro. Durante esa angustiosa espera, le cantamos el arreglo a capella de su polca No se puede; Alfredo nos contó que estaba terminando una canción que llevaría por título Adagio en mi país.
A las 14, bajamos a la calle y nos confundimos con un mar de gente que marchaba a la plaza de La Constitución a condenar el intento de golpe y pedir el Estado de sitio.

El 30 cantamos en el Estadio Chile. Tres meses más tarde, ese lugar se convertiría en un horrible campo de concentración.

En Octubre viajamos a Uruguay con el poeta Armando Tejada Gómez, invitados a participar en el Estadio Peñarol, lugar elegido para que dirigentes y artistas, enrolados en el Frente Amplio se despedían de su pueblo, ya prohibidos y perseguidos por la dictadura Oriental.
Esa misma noche, en un boliche cercano, Alfredo nos canta, ya terminado, Adagio en mi país . Nos vemos en Buenos Aires varias veces más hasta que parte hacia su exilio a España.
En el 74, grabamos los coros de esta canción, mientras un integrante del quinteto, Rodolfo Larumbe, fuera encarcelado, torturado y desaparecido durante 17 días por las bandas de la Triple A, hasta que dimos con su paradero en una Comisaria de Quilmes. Días después de liberado grabó su voz. Era el solista en Adagio.
En los años siguientes, nos encontramos con Alfredo en México, Venezuela y a su regreso a Buenos Aires. En Salta, participando ambos del Festival Latinoamericano de la Canción, nos contaba - mostrando su hombro amoratado - el gran cariño con que lo había recibido su pueblo a su regreso del exilio.
Alfredo Zitarrosa nació el 10 de Marzo de 1936, hijo natural de Doña Jesusa Blanca Nieve Iribarne. El pequeño fue anotado con ese apellido; la crianza de Alfredo fue entregada al matrimonio de Carlos Durán y Doraisella Carabajal a quienes llamaba Papá Carlos y Mamá Sella.
Pero Alfredo creció y seguirá creciendo en el amor recíproco que tiene con su pueblo uruguayo y latinoamericano.

Violeta Parra

Parra, Violeta

Nació en San Carlos, en la Región de Chillán, al sur de Chile. Su padre era profesor de música, su madre una campesina guitarrera y cantora. Fueron nueve hermanos que vivieron su infancia en el campo.
Violeta se inició a los nueve años en la guitarra y el canto, y a los doce compuso sus primeras canciones. Mientras estudia para profesora en la Escuela Normal de Santiago compone boleros, corridos, y tonadas.
Trabaja en circos, bares, quintas de recreo, y pequeñas salas de barrio.


A partir de 1952, impulsada por su hermano Nicanor Parra, empieza a recorrer zonas rurales grabando y recopilando música folklórica. Esta investigación la hace descubrir la poesía y el canto popular de los más variados rincones de Chile. Elabora así una síntesis cultural chilena y hace emerger una tradición de inmensa riqueza hasta ese momento escondida. Es aquí donde empieza su lucha contra las visiones estereotipadas de América Latina y se transforma en recuperadora y creadora de la auténtica cultura popular. Compone canciones, décimas, música instrumental. Es pintora, escultora, bordadora, ceramista, con "lo que hay", pasando a la medida de su humor de una técnica o género creativo a otro.
En 1954 Violeta Parra viaja invitada a Polonia, recorre la Unión Soviética y Europa y vive dos años en Francia, donde graba sus primeros discos LP con cantos folklóricos y originales. Tiene contactos con artistas e intelectuales europeos, y regresa a Chile para continuar su labor creadora.
En 1958 incursiona en la cerámica y comienza a bordar arpilleras. Invitada por la universidad viaja al norte, donde organiza recitales, cursos de folklore, escribe y pinta. De regreso a Santiago Violeta expone sus óleos en la Feria de Artes Plásticas al aire libre. Durante los años siguientes Violeta continúa en su trayectoria, incansable.
En 1961 inicia una gira con sus hijos invitada al Festival de la Juventud en Finlandia. Viajan por la URSS, Alemania, Italia y Francia, y se quedan tres años en Paris. Actúan en boîtes del barrio latino y hacen programas de radio y televisión. Ofrecen recitales para la UNESCO en el Teatro de las Naciones Unidas, y realizan una serie de conciertos en Ginebra, donde Violeta hace exposiciones de su obra plástica. En 1964 expone arpilleras y óleos, en el Pavillon de Marsan, logrando así ser la primera artista latinoamericana que exhibe individualmente. En 1965 viaja a Suiza donde filma un documental que la muestra en toda su magnitud.
Retorna a Chile y canta con sus hijos en la Peña de Los Parras, en la calle Carmen 340 en Santiago. Inaugura el Centro de Arte en una carpa; graba discos de música instrumental.
Viaja a Bolivia en 1966, ofrece conciertos en regiones del sur de Chile, y continúa grabando acompañada de sus hijos. Regresa a Santiago para continuar su trabajo en La Carpa, escribiendo allí sus últimas canciones.

Son muchas las canciones de Violeta que han quedado en el alma argentina. Rntre ellas recordemos a Gracias a la vida, Rin del Angelito, Mazúrquica modérnica, Qué he sacado con quererte, Volver a los 17 y Run-Run se fue pal norte, que dedica a su joven amor otoñal, partido en viaje. Violeta se suicida el 5 de Febrero de 1967.

César Perdiguero

Perdiguero, César

César Perdiguero nació en la ciudad de Salta, capital de la provincia homónima argentina, el 7 de Mayo de 1921.

Es un encariñado y valioso cronista de la Salta tradicional, de balcones floridos como los de Sevilla, muchos de ellos de rica madera torneada. Poeta, periodista, ha sabido poner gracia, intención, color, ternura y fino humor en sus Crónicas de la Salta de antes; también es el primero en firmar una letra para una canción de Eduardo Falú, con quien integraba un dúo en 1942, en los comienzos artísticos de ambos. Suyos son los versos de Tabacalera, queja sorda de quien siembra en Salta tabaco del bueno, para fumar del áspero y ordinario; un huayno que fue prohibido varias veces durante la dictadura militar.
Ha escrito canciones con otros músicos populares de Salta, como el Cuchi Leguizamón.

En el diario El Tribuno, de Salta, publicó, durante mucho tiempo, unas notas sobre sucesos lugareños que tuvieron gran aceptación entre el público salteño. Las firmaba con el seudónimo Cochero Joven. También lo hizo en una publicación de gran tirada nacional como fue la revista Folklore; animó, en ocasiones, el famoso Festival Folklórico de Cosquín, la más importante y multitudinaria asamblea del canto popular argentino.

Lo conocimos personalmente en la gran Fiesta de los Valles Calchaquíes: la Serenata a Cafayate, en 1985. Este festival se realiza todos los años en una antigua bodega familiar de vinos torrontés, en la Ciudad de Cafayate, Salta, una de las regiones mas hermosas del país.
En el patio colonial de la casa de nuestro amigo Palito Domingo le cantamos a Don César Perdiguero sus obras, Chaya de la Soledad y Fiesta de guardar. Un momento inolvidable que fue rubricado con un abrazo del autor.

Chango Rodríguez

Chango Rodríguez

Un glorioso creador, el mayor exponente del folklore cordobés.

Un Creador sin igual, un adelantado, todo un precursor, talentoso en extremo e innovador por naturaleza. Hombre sincero y sin vueltas, nos dejo un bagaje cultural impresionante de donde se nutren las nuevas generaciones. Pasaron muchos años para que su labor fuese reconocida debidamente, y parece que aun hoy restara por hacerse el gran homenaje. Aun así fue muy buena la exposición que se monto el la legislatura cordobesa en homenaje a su figura y donde se determino además la presentación de su museo virtual.

Se llamaba José Ignacio Rodríguez, hijo de padre catamarqueño Alberto Rodríguez y madre riojana María Rivolta, nace en Córdoba un 31 de julio de 1914. Durante muchos años vivió junto a su madre en calle Chubut 34.

Un 8 de enero 1965 contrae nupcias con Lidia Haydeé Margarita Bay "La gringa", la musa inspiradora de la zamba "Mi Luna Cautiva". De esta unión nació Claudia Alejandra Rodríguez Bay, hecho que quedó plasmado por el cantautor en aquella zamba "Niña de cara morena". Actualmente, su hija Claudia esta casada con Fernando, y José Armando y Fernando Emilio Jesús son sus nietos. Por otro lado, el chango tuvo 3 hijos de otra pareja, Marcos Alberto, María Argentina y Matilde Adriana Rodríguez, quienes también les dieron nietos y bisnietos.

Con La Gringa, su mujer, tuvimos una extensa entrevista con la que repasamos su vida, su obra, su pensamiento y lo que fue la trágica noche que marco su vida.

―¿Cómo lo recuerda al Chango, cómo era el?

―Era un niño grande, un loco bohemio que vivió por la música, nunca le importó el dinero el siempre se movilizó por los dictados de su corazón, yo lo conocí a los 10 años.
Una tarde fue a casa para hablar con mi cuñado Contreras, su amigo, puso la guitarra sobre la mesa y luego la tocó como si fuese un piano. Eso fue lo que me impresiono de él.

―¿Era de personalidad versátil?

―Si, a veces era alegre, jubiloso, contador de cuentos, y otras, de ser silencioso y pensativo. Sus composiciones decían las cosas con simpleza; inspiradas en los paisajes que lo recorrió fruto de sus sueños y sus anhelos.
Toda su vida estuvo dedicada a su gran pasión: la música. Su enorme talento e imaginación le inspiraban coplas de profundo sentir y otras impregnadas de dulce melancolía y destellos de alegría, típico reflejo del sentir popular.
Desde niño, El Chango tuvo afición por la guitarra. Con sus grandes ojos oscuros y tonada bien Cordobesa, solía recordar a sus maestros de entonces el "Cabeza Colorada" al lado de quien aprendió guitarra y música, y del "Negro la Juana" un señor de los cuentos y la picardía.

SU DEBUT, EL FRACASO Y EL ÉXITO

El debut fue ante el público de la Rioja y después bajo a Buenos Aires, trabajo en Radio Belgrano en el año 1939. Para ese entonces había escrito la chacarera "La Mayor". En 1940, viaja a Bolivia y Perú donde permanece algo mas de cuatro años, pero por su madre regresa nuevamente a Córdoba tras un periplo poco glorioso. Ya en Córdoba, es su madre la que lo contiene ya que sus discos no tienen el éxito que él esperaba. Para ese entonces había grabado tres LP: "Puñado de mis canciones", "Creaciones folklóricas" y "Chango Rodríguez".

- Pese a ese fracaso dice la Gringa- el Chango se decide a grabar de nuevo, pero en una conversación con su madre le dice: "Sí no tengo suerte con lo que grabe, dejaré de cantar y tocar la guitarra y pondré un kiosco". La madre le respondió: "Usted no va a poner nada porque va a triunfar, y será muy famoso". El chango logra su éxito con "De Mi Madre", "Zamba de Abril" y "Del Cordobés".
Pronto Alberdi, el barrio de estudiantes, el de la plaza Colón, el del Clínicas, el de la calle Chubut. se transformaría en escenario de nueva vida folklórica; la casa del chango es escuela de canto y guitarra; tenía cerca de setenta alumnos; y será sólo eco de serenatas, zambas y chacareras.
Según la gente de esa época, "ese lugar era de meta canto y guitarrear y por las tardes, se compraba vino, ahí en el boliche de las Tucumanas (lugar de reunión y cuenterío ) y seguía la fiesta". Estas manifestaciones, luego se inmortalizarían en zambas como, "De Alberdi", "Del Clínica", "La Refranera" (Chacarera) y "Zamba del Estudiante".

Entre 1963, por un hecho desafortunado cae a la cárcel. Por ese entonces ya estaba de novio con Margarita Bay, allí en la carcel se casan pero durante todo ese tiempo el amor incondicional de la Gringa estuvo a su lado ya que ella le llevo cada día su comida sin importar ni el tiempo ni las condiciones.

El chango tuvo dos aficiones: La hípica, con su caballo de nombre Chango Rodríguez, y el Fútbol. Amaba a Instituto de Córdoba, a quien le escribiera en ritmo de marea "La Gloria".

Revista Folklore Argentino, año 1966

Cuando el Chango salió de la cárcel (había matado a un hombre) ciertas damas de beneficencia le organizaron un concierto en el Teatro Regina. Supongo es un modo que tienen de recibir nuevamente en sociedad a quien purgó sus culpas. El recital era a deshora, digamos un martes a las 4 de la tarde, y ahí estábamos con unas quince señoras mayores enjoyadas, vestidas de piel y peinadas de peluquería. Nos desperdigamos en la platea y el cantor comenzó su labor. Todo era muy raro, pero el Chango también era raro, y excelente. Después de unas cuantas canciones, solita su alma el y su guitarra, cantó un gato y lanzó la siguiente relación:
“Del cielo cayó una pasa
y me pegó en el umbligo:
si me pega más abajo
se juntan pasa con higo”
La mitad de las damas se retiró ofendida.
Quedaron las distraídas, y las pícaras.
Y yo.
(Carlos Groisman)